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¿Cómo superar los conflictos entre la emoción y la razón?

¿Cómo superar los conflictos entre la emoción y la razón?

Es difícil conseguir conectar la razón con la emoción, podemos  vivir la vida entera y aún así seguiremos insistiendo en  situaciones en las que tengamos la sensación de estar divididos. Es la consecuencia de la evolución humana, es la consecuencia del progreso ¿a qué queremos renunciar?

A menudo depende del ambiente (A) que nos rodea, de la idea (I) que tenemos de nosotros mismos y como vamos interpretar  situaciones que hemos percibido  para conseguir adaptarnos a las diferentes realidades que configuran nuestro entorno (P).  (R-E=A+I+P)

Ajustar emoción y razón en un mundo imperfecto no resulta sencillo ya que a menudo tomamos como referencia modelos equivocados, modelos que no son  especial ejemplo de equilibrio racional y emocional, si a esto le sumamos situaciones en las que no siempre manifestamos emociones de manera adaptativa podemos llegar a  transformamos en lo que yo considero zombies o almas en pena, un ser al que comúnmente se denomina ser humano un tanto deformado  debido a la  pérdida de la referencia de sí mismo.

Esto quiere decir que poseer el control de nuestras emociones y las de los demás, nos ayuda a comunicarnos y a  poner unos límites  entre lo que es justo para mí y lo que es justo para los demás. Ya que si tengo una experiencia en la que siento que la que realmente existe una abuso excesivo,  sentiré ira y en consecuencia pondré en marcha el comportamiento correspondiente que me ayude a defenderme. Si no consigo poner en marcha ese comportamiento, el control no será mío, sino que dependerá de las circunstancias externas. Si desarrollamos esa justicia personal conseguiremos poner límites a aquellas personas que que abusan en exceso de nuestra confianza, aprenderemos a recibir, para poder dar (quid pro quo).

Encontrar la manera de que este funcionamiento se ajuste, no siempre es fácil ya que a lo largo de la vida sobre todo en la infancia se viven situaciones en las que el sentimiento de culpabilidad esta más presente de lo que debería, de manera expresar agresividad, tristeza, miedo o  alegría no siempre es lo más correcto dentro de la norma social en la que nos desenvolvemos  y  no quiere decir que esto  sea lo más justo para el niñ@. Ya que el niñ@ puede estar defendiendo su espacio, aliviando una pena o enfrentando una situación estresante necesaria. Si no se da una correcta expresión emocional en la infancia es muy posible que aparezca mayores complicaciones de adulto, estas experiencias infantiles se manifiestan mediante bloqueos,  debido a una emoción no expresada o mal expresada en una situación dada.

A medida que nos hacemos adultos y aprendemos a regular nuestras emociones para hacer frente o resolver diferentes situaciones, la coherencia entre la emoción y la razón se acercan más y aún así aún puede surgir algo en nuestra vida, situaciones que vuelvan a desequilibrarlas. Para llegar al punto de equilibrio hace falta cometer errores. Cometer errores es algo que la razón no quiere tener en cuenta, ya que su misión es disminuir el error al máximo, hasta el punto de llegar al perfeccionismo casi obsesivo en los casos más extremos, mientras que la emoción busca reducir al máximo posible el malestar, dejarse llevar significa vivir el presente, pensar lo mínimo en el futuro y las consecuencias que pueden acontecer, aunque sepamos que estamos haciendo mal, (algo debe darse si queremos vivir y sentir la vida plenamente) lo vivimos y lo disfrutamos, hasta sufrimos disfrutándolo cuando se convierte en una adicción.

El equilibrio entre la emoción o de la razón depende de muchos factores, pero sobre todo depende de uno mismo . Lo cierto es que la razón no puede vivir sin la emoción, resultaría deprimente  vivir una vida solitaria y vacía, mientras que la emoción tampoco puede vivir sin la razón, ya que a veces hay momentos en los que la madurez llama a la puerta y quizá lo que necesitamos es replantear la situación estableciendo otro tipo de objetivos que nos ayuden a desarrollar otra perspectiva del mundo y de nosotros mismos.

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