654 133 796
Yo y el mundo

Yo y el mundo

 

¿Porque el egocentrismo genera sufrimiento?

Creerse el centro del mundo (egocentrismo) se manifiesta con comportamientos infantiles, egoístas, derrotistas y tóxicos. La persona tiene la percepción de que el mundo va en contra de su persona hasta el punto de generar delirios de que el mundo representa una amenaza para ella y tiene la obligación de enfrentar esas amenazas buscando responsables. En este preciso instante la persona se libera de tomar la decisión de no cambiar su comportamiento, buscando responsables.

El ser humano desde que nace tiene la sensación de que el mundo es una extensión de su cuerpo, no sabe separar el mundo exterior del interior. El bebé el primer año de vida,  es completamente dependiente de la madre y de que esta cubra sus necesidades,  progresivamente aprenderá a tener un apego sano cuando adquiera habilidades y destrezas que le ayuden a desenvolverse en el entorno.

¿Que ocurre si los comportamientos de apego no son los correctos? ¿Si el individuo de educa en un ambiente desestructurado o si hay sobreprotección?  el niño/a puede tener dificultades para adquirir  las competencias básicas a medida que vaya cumpliendo  años, la persona  necesitará de un ambiente protegido y la tolerancia a la frustración de exponerse a situaciones será más estresantes. Si la persona  insiste en evitar situaciones estresantes, se buscaran alternativas que favorezcan los propios intereses de la persona a costa de los intereses ajenos alimentando una realidad egoísta y tóxica en vez de  exponerse a su verdadera realidad.

Somos tan pequeños, somos tan breves que resulta un alivio pensar que eso es así cuando nuestras expectativas se ven frustradas o cuando en el pasado nos abandonan, nos traicionan o vivimos circunstancias trágicas. Cuando nos paramos a pensar que hay más allá de nosotros mismo, s somos conscientes de  la  cantidad de historias que han sucedido antes, que están sucediendo y que sucederán, sin nosotros, no somos tan importantes. Historias más trágicas, más duras, de superación, de frustración, de emoción.

¿No será que vivimos cómodos en nuestro sufrimiento?

En realidad  vivimos  aferrados a privilegios que un día adquirimos, que poco a poco nos ataron y nos hicieron resistentes a perderlos. Esto nos ha generado apego a lo material, a la necesidad de no renunciar a sentirnos  protegidos y cuidados, porque la independencia, la soledad, el vivir con nosotros mismos, la curiosidad por aprender, nos genera ansiedad, (hemos aprendido a sentir ansiedad por aprender, hemos perdido la curiosidad) y nos hemos acostumbrado a evitar la ansiedad.  En función de nuestro estilo de vida  construimos una realidad que nada tiene que ver con otras realidades, aún así para conservar nuestro estilo de vida, ignoramos otras realidades para  tener en cuenta solo la nuestra (egocentrismo). Nuestra realidad cobra importancia,  nos hace pensar que somos importantes en el mundo. Pero mundo bastante tiene con existir y seguir generando el orden que da lugar a multitud de realidades que nada tiene que ver con la nuestra.

Retomo la idea de que es un alivio nuestra insignificancia  ya que  después llega el momento de hacerse adulto, de crecer.

Para crecer hay que renunciar a cosas, a ideas, a personas. Quizá la propia vida nos hace renunciar a ello. A veces  nos genera tal sufrimiento esa pérdida que vivimos anclados en lo que tuvimos y seguimos pensando que es importante demostrar a los demás para conservar su protección, su cariño, su apego. Y así seguimos, queriendo demostrar constantemente que somos felices, que lo tenemos todo, que estamos bien, que somos queridos, que somos importantes. Pero en realidad somos un breve lapso de la historia de la humanidad, 4.000 años de historia una mínima parte de lo que ha sido la vida en el planeta, hace aproximadamente 3.5 miles de millones de años,

Nos empeñamos en esconder lo que nos hace humanos.   Traspasar la línea no es sencillo cuando nos movemos en la civilización humana, en una norma, en un orden establecido,  aislados de lo que un día fueron nuestros antepasados, habilidosos y prácticos, capaces  desarrollar la intuición y adquirir conocimientos por sí mismos para sobrevivir, protegerse del frío, alimentarse, comerciar, curarse, pescar, cazar. Por ensayo y error, capaces de imaginar y representar para construir, por necesidad o por curiosidad.

El conocimiento lo descubrimos cuando necesitamos para sobrevivir y solo con la curiosidad de mejorar llegamos más lejos. No todo el conocimiento nos puede venir dado, no todas las posibilidades son una, no toda existencia es la nuestra, ni somos los que más sufrimos, ni somos los que más ganamos. Tan solo somos una pequeña parte de nuestra historia y de la percepción que tenemos de lo que consideramos tiempo.

Más información